Francisco de Goya no sólo ha sido considerado el mejor pintor de su época y el artista que mejor supo explorar todas las posibilidades abiertas, sino que, quizás es el creador que con mayor precisión dio testimonio a través de sus pinceles. En invierno del año 1792 estando en Sevilla, Goya cae muy enfermo. Durante lo que quedaba del año, éste se quedó sordo. Después de algunos meses en tratamiento, se recupera, pero pierde gran capacidad auditiva. Además de quedarse sordo para toda la vida, tenía gran dificultad para andar, de equilibrio y de visión. Estuvo en manos de los mejores médicos, pero ninguno coincidía con otro en el diagnóstico. Nadie supo que enfermedad tuvo. Lo más probable que tuviera era un ataque de apoplejia.
Algunos de sus cuadros son: